Tres aparatos nuevos y una aplicación de notas revisada

Repasamos con calma qué cambió esta semana en un altavoz portátil, un lector de tinta electrónica y una aplicación de notas, y explicamos a qué tipo de usuario le conviene cada uno.

Tres aparatos nuevos y una aplicación de notas revisada
Audio portátilLectura digitalNotas y agendaBaterías

Qué cambió esta semana

Auriculares de diadema negros plegados sobre una mesa de madera, junto a su estuche rígido abierto.
Audio

Los Veta 2 corrigen la diadema y el plegado

Nordika renueva sus auriculares de diadema con almohadillas desmontables, un modo de transparencia más rápido y carga durante la escucha.

Pantalla de portátil con una aplicación de notas abierta, etiquetas de colores en la columna izquierda.
Aplicaciones

Cuaderno Lumen reordena las notas por etiquetas

La versión 4.2 sustituye las carpetas fijas por etiquetas combinables y cambia el formato de sincronización a texto plano.

Lector de tinta electrónica sujeto con una mano, con dos botones laterales y texto en pantalla.
Lectura

El Folio 7 recupera los botones físicos

Papira devuelve las teclas laterales a su lector de tinta electrónica y ajusta la temperatura de la luz frontal.

Teléfono móvil mostrando un plano de metro descargado, sostenido en el andén de una estación.
Movilidad

Trayecto guarda mapas de ciudad sin conexión

La aplicación de transporte urbano permite descargar paquetes por ciudad y consultar horarios y andenes sin red móvil.

Los Veta 2 corrigen la diadema y el plegado

Los Veta 2, de la marca Nordika, sustituyen a un modelo que llevaba tres años en catálogo. El cambio más visible está en la diadema: la banda de acero se recubre ahora con una espuma más firme y las almohadillas se desmontan girando un cuarto de vuelta. Pesan 268 gramos. Quien venga de la versión anterior notará que el arco se pliega hacia dentro, lo que reduce bastante el bulto dentro de una mochila.

El modo de transparencia se activa con un toque largo en la copa derecha. Tarda alrededor de medio segundo en abrirse y deja pasar las voces cercanas con un siseo leve, más notorio en una calle con tráfico que en una oficina. La cancelación de ruido trabaja mejor con sonidos constantes: ventiladores, motores de autobús, el zumbido de un vagón. Las conversaciones de al lado siguen colándose.

La autonomía anunciada es de treinta horas con la cancelación activa. En una semana de uso, con jornadas de unas cinco horas, hubo que cargarlos el sexto día. El puerto es USB-C y ahora admite escuchar mientras carga, algo que el modelo previo no permitía. La aplicación complementaria, Nordika Sonido, guarda tres perfiles de ecualización en la memoria del propio auricular, así que se comportan igual al conectarlos a un portátil sin nada instalado.

Son una opción sensata para quien pasa horas en transporte público y trabaja en espacios compartidos. Quien busque aislamiento total en un vuelo largo encontrará límites claros en las frecuencias medias. El estuche rígido incluye un cable analógico de 3,5 milímetros y un hueco pequeño para el adaptador, detalle que faltaba antes y que evita llevar una bolsa aparte.

Cuaderno Lumen reordena las notas por etiquetas

La actualización 4.2 de Cuaderno Lumen, una aplicación de notas para móvil y escritorio, cambia la manera de ordenar el archivo. Hasta ahora las notas vivían en carpetas fijas. Cada nota admite ya hasta ocho etiquetas y la pantalla de inicio muestra las combinaciones usadas con más frecuencia durante la última semana. Las carpetas siguen existiendo para quien prefiera no tocar nada de su estructura anterior.

El editor incorpora bloques de tareas. Se escriben con un guion y un corchete, y al marcarlos quedan agrupados al final del documento con la fecha del día. El buscador entiende frases entre comillas y filtra por rango de fechas. En un archivo de dos mil notas devolvió resultados en poco más de un segundo sobre un portátil de cuatro años, sin indexar de nuevo al arrancar.

La sincronización pasó a un formato abierto: texto plano con los metadatos en la cabecera del archivo. Eso permite abrir las notas desde cualquier editor, algo que la versión anterior complicaba con su base de datos cerrada. El modo sin conexión guarda los cambios en un registro local y los concilia al volver la red. Si dos dispositivos editan la misma nota, la aplicación conserva ambas versiones y las muestra una al lado de la otra en lugar de elegir por su cuenta.

Encaja bien con quien toma apuntes largos en reuniones o clases y necesita recuperarlos meses después. Quien solo escribe listas de la compra encontrará más funciones de las que va a usar. La versión de escritorio pide un repaso manual tras la migración, porque las carpetas vacías no se borran solas y quedan visibles en la barra lateral hasta que se eliminan.

El Folio 7 recupera los botones físicos

El Folio 7, de Papira, es un lector de tinta electrónica de siete pulgadas con una densidad de 300 puntos por pulgada. Pesa 195 gramos y el marco es asimétrico: el lado derecho se ensancha para alojar dos botones físicos de paso de página, ausentes en los dos modelos anteriores de la casa. Se pueden invertir desde los ajustes para leer con la mano izquierda.

La luz frontal mezcla diodos fríos y cálidos, con un control deslizante de temperatura separado del brillo. Hay un modo que la va enfriando o calentando según la hora del reloj interno, y puede desactivarse por completo. El cristal es mate y apenas refleja bajo una lámpara de techo, aunque deja huellas visibles si se lee después de comer.

El programa abre EPUB, PDF y archivos de texto. En un PDF de trescientas páginas con figuras, el paso entre páginas tardó algo menos de un segundo y el recorte de márgenes funcionó sin ajustes manuales. Las notas al margen se escriben con el teclado en pantalla y se exportan en un archivo aparte al conectar el lector por cable. El diccionario integrado admite añadir volúmenes propios, aunque el proceso pide copiarlos a una carpeta concreta.

La batería aguantó doce días con media hora diaria de lectura y la luz a intensidad baja. Carga por USB-C en algo menos de tres horas. No tiene protección frente al agua, así que la bañera y la piscina quedan descartadas. Sirve sobre todo a lectores de novela que arrastran muchos libros y quieren pasar páginas sin levantar el pulgar. Quien trabaje a diario con documentos técnicos anotados seguirá echando de menos una pantalla mayor.

Trayecto guarda mapas de ciudad sin conexión

Trayecto, una aplicación de transporte urbano, llega a su versión 3.0 con descarga de mapas por ciudad. Cada paquete incluye la red de metro, autobús y tranvía, los horarios previstos y la planimetría de las estaciones grandes. El de una ciudad media ocupa unos ochenta megabytes y el de una capital sobrepasa los doscientos. La descarga se puede limitar a redes inalámbricas desde el menú de ajustes.

El planificador funciona igual con y sin cobertura, salvo en los avisos de incidencia, que necesitan conexión. Al perder la señal dentro de un túnel, la pantalla mantiene la ruta activa y marca la parada siguiente con la hora teórica. Los andenes aparecen numerados en las estaciones con varios niveles, un detalle útil en intercambiadores donde la salida correcta ahorra un par de escaleras.

Las rutas a pie se calculan ahora con pendiente. Al activar la casilla correspondiente, el trayecto evita cuestas por encima de cierto desnivel y avisa de escaleras sin rampa. En una prueba por un barrio en ladera, el recorrido propuesto añadió cuatro minutos y rodeó dos tramos de peldaños. El consumo de batería con la pantalla encendida y el mapa descargado fue moderado: cerca de nueve puntos de carga en cuarenta minutos de marcha.

El histórico de viajes se guarda solo en el teléfono y puede borrarse por completo desde una única opción. La aplicación ya no pide acceso a los contactos, permiso que la versión anterior solicitaba al compartir una ruta. Resulta práctica para quien viaja a otra ciudad unos días o se mueve a diario por zonas con cobertura irregular. Quien siempre usa la misma línea encontrará poco nuevo respecto a la versión previa.

Un aparato bueno se olvida: hace su tarea, no pide atención y sigue ahí al mes siguiente.Irene Sandoval, redactora de pruebas de hardware
Cómo trabajamos

Probamos cada dispositivo o aplicación durante dos semanas en uso cotidiano: trayectos, oficina compartida y cocina. Anotamos el tiempo de configuración, la claridad de los menús y el comportamiento sin conexión. Repetimos las tareas básicas tres veces en días distintos para separar el fallo puntual del patrón. No aceptamos unidades preparadas por el fabricante; compramos o pedimos prestado el mismo modelo que encuentra cualquier lector. Cuando una función cambia tras una actualización, revisamos la nota anterior y añadimos la fecha de la revisión.

The Reason New Phones Feel So Fast 📱
The Reason New Phones Feel So Fast 📱

Para quién es cada uno

Hardware

La impresora térmica Kaltro Mini 2 afina la letra pequeña

Cabe en un bolsillo, imprime sin tinta y ahora define mejor los números de seis dígitos en etiquetas estrechas.

Aplicaciones

Vexil Notas transcribe reuniones sin salir del portátil

La aplicación procesa el audio en el propio equipo, etiqueta voces y acepta un glosario de términos propios.

Pantallas

Un segundo monitor de tinta electrónica para textos largos

El Nerida Pane 13 se conecta por un solo cable y apuesta por la lectura tranquila, no por el vídeo.

Movilidad

El ciclocomputador Orvel Track 2 rehace la ruta más rápido

Pantalla mate de 2,6 pulgadas, botones grandes y un cálculo de desvíos que ya no obliga a detenerse.

La impresora térmica Kaltro Mini 2 afina la letra pequeña

La Kaltro Mini 2 mide poco más que una baraja de cartas y pesa 195 gramos con el rollo puesto. Imprime sobre papel térmico de 57 milímetros, sin cartuchos ni tinta, y se conecta por Bluetooth a teléfonos Android e iOS. El fabricante habla de unos seis rollos completos por carga; en pruebas domésticas, con pausas largas entre tandas, salieron cinco y medio.

El cambio principal respecto al modelo anterior está en el cabezal y en el arrastre del papel. La versión nueva alcanza 300 puntos por pulgada, y eso se nota en las etiquetas con letra menuda: los números de seis dígitos ya no se empastan. En cambio, desaparece el botón físico de avance manual, sustituido por una pulsación larga del interruptor. Con guantes gruesos, ese gesto se falla a menudo.

La aplicación que la acompaña organiza plantillas: etiquetas de estantería, listas de tareas, fichas de recetas y códigos de barras sencillos. Guarda un historial de los últimos cincuenta trabajos y permite reimprimir sin volver a teclear nada. Lo más práctico es el modo de captura: se fotografía una página, se recorta el bloque de texto y sale impreso en unos tres segundos, con contraste algo duro pero legible.

Encaja bien para quien etiqueta cajas de mudanza, archivadores o botes de despensa, y para docentes que reparten consignas breves en papel. No sustituye a una impresora de oficina: no hay color, los rollos se agotan rápido y el papel térmico se aclara con el calor. Conviene guardarlo lejos de ventanas soleadas y anotar la fecha en el margen, porque al cabo de unos meses el texto pierde nitidez.

Vexil Notas transcribe reuniones sin salir del portátil

Vexil Notas es una aplicación de escritorio para grabar y transcribir conversaciones sin enviar el audio a ningún servidor. El modelo de reconocimiento se descarga una vez y ocupa 1,4 gigabytes. En un portátil de gama media, una grabación de una hora tarda algo menos de diez minutos en convertirse en texto, con el ventilador claramente audible durante el proceso.

La novedad de esta versión es la separación de hablantes. El programa marca las intervenciones como Voz 1, Voz 2 y así hasta seis, y luego permite renombrarlas de una vez en toda la transcripción. Acierta bien cuando cada persona tiene su micrófono; en una mesa con un solo altavoz central, las voces graves tienden a mezclarse. También se ha añadido un glosario: se cargan hasta doscientas palabras propias, nombres de proyectos o siglas internas, y dejan de aparecer deformadas.

La pantalla de edición muestra el texto a la izquierda y la onda de audio a la derecha. Al pulsar una frase, la reproducción salta a ese punto, algo útil para revisar citas dudosas. Se puede exportar en texto plano, en subtítulos con marcas de tiempo o en un resumen de puntos, aunque este último sigue siendo lo más flojo: enumera temas sin distinguir decisiones de comentarios sueltos.

Es una herramienta para quien toma actas con frecuencia y prefiere que las grabaciones no salgan del ordenador: gabinetes pequeños, periodistas, equipos de investigación. Quien solo transcriba una entrevista al mes probablemente no note la diferencia. Dos detalles a tener en cuenta: el consumo de batería es alto mientras procesa, y conviene cerrar el resto de programas pesados si se quiere terminar antes del final del café.

Un segundo monitor de tinta electrónica para textos largos

El Nerida Pane 13 es una pantalla secundaria de tinta electrónica de 13,3 pulgadas, con 1.600 por 1.200 puntos y un marco de aluminio de once milímetros de grosor. Se alimenta y recibe imagen por un único cable USB-C, y el sistema operativo lo detecta como un monitor más. No tiene batería ni menús complicados: solo una rueda lateral para el contraste y un botón que fuerza el refresco completo.

Lo importante es entender para qué sirve. El panel se actualiza en unos 350 milisegundos en su modo más rápido, suficiente para escribir y desplazar documentos, insuficiente para vídeo, animaciones o cualquier cosa con cursor rápido. Al mover el ratón deja un rastro gris que desaparece al soltar. El firmware de esta revisión ha añadido un modo de texto que reduce el fantasmeo al teclear, y otro llamado plano que prioriza los grises de las figuras e imágenes técnicas.

En la práctica, funciona bien colocado en vertical a la izquierda del portátil, con el navegador o el visor de PDF fijos ahí y el trabajo activo en la pantalla principal. La ausencia de retroiluminación se nota al caer la tarde: hace falta una lámpara dirigida, igual que con un libro. A cambio, tras cuatro o cinco horas de lectura la sensación de cansancio es distinta, más parecida a la del papel.

El público natural son traductores, correctores, estudiantes de textos densos y programadores que revisan registros largos. Quien edite fotografía, monte vídeo o juegue no encontrará nada aquí. El soporte plegable que viene en la caja aguanta poco peso y tiembla si se escribe con energía; un brazo articulado corriente resuelve el problema sin tocar la pantalla.

El ciclocomputador Orvel Track 2 rehace la ruta más rápido

El Orvel Track 2 mantiene la fórmula del modelo anterior: pantalla transflectiva de 2,6 pulgadas en color apagado, cinco botones físicos y carcasa sellada que se limpia con un trapo húmedo. Pesa 96 gramos y monta con el anclaje de cuarto de vuelta habitual. El autonomía declarada es de 22 horas con mapa activo; en una salida de nueve horas con grabación cada segundo y pantalla siempre encendida, quedó algo más de la mitad de carga.

Lo que ha cambiado es el cálculo de desvíos. En la versión anterior, salirse del recorrido cargado obligaba a parar y esperar hasta medio minuto. Ahora el aparato recalcula mientras se pedalea y ofrece la vuelta al trazado en cinco o seis segundos, con una flecha y la distancia al punto de reenganche. También se ha reordenado el menú de campos de datos: caben ocho por pantalla, y se pueden cambiar sin desmontar el soporte ni entrar en la aplicación del teléfono.

La navegación usa mapas descargables por regiones, con curvas de nivel y senderos. Los avisos de cambio de dirección llegan a 200 y a 50 metros, con un pitido corto que se oye con viento moderado. El perfil de altimetría del tramo siguiente es la pantalla más útil en rutas de montaña: muestra los próximos tres kilómetros y el porcentaje medio de cada rampa.

Encaja para quien hace rutas largas por carreteras secundarias y pistas, con recorridos preparados de antemano. Para desplazamientos urbanos diarios resulta excesivo. El punto flojo sigue siendo la sincronización: al terminar, los archivos tardan en pasar al teléfono si hay varias actividades pendientes, y es mejor hacerlo con la bicicleta ya guardada.

Cartas de lectores

Marcos Villarreal

Leí la nota sobre teclados compactos y probé a reducir el recorrido de mis teclas. Escribo informes largos y el cambio se nota en las muñecas después de tres horas seguidas.

Nuria Tejada

Agradezco que indiquen qué funciones siguen activas sin conexión. Viajo en tren por zonas con cobertura irregular y esa línea de la ficha me ahorra más tiempo que cualquier lista de características.

Álvaro Quintanilla

Uso la aplicación de notas que describieron el mes pasado. La sincronización tardó en asentarse, pero el buscador interno encuentra ahora recetas y actas de reunión en el mismo archivo sin confundirlas.